DELEGADOS NAVARROS EN CHILE
Acudieron tras el terremoto de 8,8 grados que asoló el país el 27 de febrero
Sara Merchán en Chile
- La intervención de las Unidades de Emergencia desplegadas por Cruz Roja en Chile se centran en la atención sanitaria, el apoyo psicosocial y la gestión de la ayuda humanitaria.
- Cruz Roja, que ha enviado al país cerca de 40 delegados de emergencia, mantendrá su intervención humanitaria mientras persistan las necesidades de los afectados.
- Sara Merchán y Antonio Carabante continúan en el país como psicóloga y jefe logista, respectivamente.
Las Unidades de Emergencia enviadas por Cruz Roja Española a Chile tras el seísmo del pasado 27 de febrero han prestado asistencia a unas 4.000 personas damnificadas. El apoyo de Cruz Roja Española, que mantendrá su intervención mientras persistan las necesidades de la población, se está centrando en la asistencia sanitaria y psicosocial de los afectados.
En concreto, los dos Equipos de Apoyo Psicosocial enviados al país con el fin de asistir a las víctimas y formar a miembros de la Cruz Roja Chilena, a docentes y a agentes locales de salud, han atendido ya a más de 2.000 personas, fundamentalmente niños y niñas. En estos encuentros se encuentra la psicóloga navarra Sara Merchán, quien afirma que “los menores son especialmente vulnerables ante situaciones de estrés y presentan cuadros lógicos de ansiedad e incluso reacciones fisiológicas como diarreas, vómitos y falta de apetito y de sueño, al no poder expresar verbalmente sus miedos o frustraciones”.
Por su parte, la Unidad de Salud desplegada en la región de Concepción, integrada por 14 especialistas, ha asistido a más de 1.500 personas, fundamentalmente a consecuencia de afecciones respiratorias, diarreas o traumatismos. Este equipo incluye una Unidad de Cuidados Básicos en Salud con consulta médica general, de pediatría, enfermería y de traumatología; sala de obstetricia, y brinda además asistencia móvil de consultas médicas a las localidades más próximas. La Unidad suple las carencias sanitarias de una región cuyas infraestructuras de salud resultaron gravemente dañadas por el terremoto, y su objetivo es cubrir la atención sanitaria de las 15.000 personas del municipio de Hualañé.
El cuarto equipo de emergencia, la Unidad de Logística, al frente de la cual se encuentra el delegado navarro Antonio Carabante, prosigue igualmente su actividad de recepción, gestión y distribución de la ayuda humanitaria enviada por Cruz Roja Española y por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Santiago de Chile.
En total, Cruz Roja Española ha enviado a Chile unos 40 delegados de emergencias que colaboran con la Cruz Roja Chilena en su atención a los damnificados.
Impresiones de Antonio Carabante. Delegado de Cruz Roja desplazado a Chile.
Antonio Carabante
Cuando llegué a Chile a principios del mes de marzo, a los pocos días de acontecido el terrible terremoto, encontré un país de características similares al nuestro donde menos te imaginas que llegas a ayudar. Pero la magnitud de la catástrofe superaba a la Cruz Roja Chilena.
Recién llegados, la primera sorpresa: todo el mundo nos recibe con los brazos abiertos, nos hacen pasar sin esperar las largas colas de inmigración y llegan al punto de a aplaudirnos a la salida del dañado aeropuerto. Fue realmente emotivo para todo el equipo, y una gran inyección de moral. Además de un primer síntoma de que no iba a ser fácil nuestro trabajo. Se notaba la desesperación en las personas.
La segunda sorpresa es la manera en que se convocan voluntarios, a través de las redes sociales. Otro indicador de lo avanzado del país, que donde no ha sido tocado por el terremoto, funciona normalmente.
La tercera es que la gente actuó como nosotros hubiéramos hecho, es decir acudir a su familia, o ir a su segunda residencia, y llamar al seguro para ver si tienen cubierto el desastre. Además de iniciar las acciones legales para ver responsabilidades, sobre todo en edificios de nueva construcción.
Todas estas cosas hacen que inevitablemente traslades el desastre a nuestro entorno, y pienses que es lo que ocurriría en nuestra tierra si sucediera algo parecido. Son gente como nosotros que de repente ha perdido todo, y por eso la desesperación es mayor de otros lugares a los que estoy acostumbrado, donde el nivel de resignación es mucho mayor. Y lo aceptan de otra manera.
Cuando llegas a una catástrofe, la queja principal es que no llega la ayuda. Pero, ¿cómo puedes llegar a un sitio y que todos reciban lo mismo y a la vez?. Es imposible. Es preferible llegar un poco más tarde, pero de manera planificada.
Chile es un país de casi 5000 Km. de costa, al que le afectó un gran tsunami, con lo que te encuentras una emergencia a lo largo de cientos de kilómetros. El terremoto fue fuerte, pero las construcciones del país están bastante preparadas para ello, con lo que el número de muertos no fue muy elevado en comparación a otros. Sin embargo, parece que no se tienen en cuenta las personas que quedan sin hogar y las personas que tienen miedo a volver a sus casas. Hay muchísimas personas que se han quedado sin recursos y viviendo a la intemperie. De repente, muchas personas de renta media han perdido el trabajo porque ha colapsado y han pasado a formar parte de esos sin techo, con la diferencia de que no tenían costumbre, ni saben cómo afrontarlo. Y la temporada de lluvias está por llegar.
Pero, entre esos sentimientos encontrados y las sorpresas, sigo intentando hacer mi trabajo lo mejor que sé, y con el convencimiento de que nuestro trabajo sí vale para algo, ayudando en al medida de nuestras posibilidades. Y confiando en que no se olviden de los países en situación de emergencia, a pesar de que ya no se hable de ellos en prensa, porque ha de pasar mucho tiempo para que los mismos vuelvan a la normalidad.
Antonio Carabante
Delegado internacional de Cruz Roja Española, desplazado a Chile.

LEYRE 6