Entrevista a Espe Ursúa

Directora del Plan de Medio Ambiente y miembro ERU WATSAN nos cuenta su experiencia en Haití

Espe Ursúa y Miguel Lavín Espe Ursúa y Miguel Lavín
  • Espe Ursúa, directora del Plan de Medio Ambiente de Cruz Roja Navarra, es miembro de la ERU WATSAN de Cruz Roja Española.
  • A través de esta breve entrevista, Espe nos cuenta su experiencia en Haití.
  • Los navarros Espe Ursúa y Miguel Lavín son dos de los especialistas en agua, que Cruz Roja Española ha desplazado al lugar de la catástrofe.

La catástrofe en Haití, pone en relieve la importancia de la preparación para desastres, ¿como fue la primera reaccion de la Cruz Roja Haitiana?

Cuando nosotros llegamos, los voluntarios de la Cruz Roja Haitiana estaban totalmente movilizados, colaborando con las distintas Sociedades Nacionales. A lo largo de nuestra estancia, hemos colaborado con gente de distintas asambleas locales. En Léogâne, donde hemos estado ubicados, no hay asamblea de Cruz Roja, pero sí el club 25, una rama de CR Juventud.

Espe realizando analíticas de agua en Haití Espe realizando analíticas de agua en Haití

Los voluntarios de la Cruz Roja Haitiana, habiendo perdido a sus familiares estaban ayudando a las victimas, ¿como se ofrece ayuda a quien está en esta situación?

Los voluntarios, igual que otras personas con las que hemos tratado, muestran una fortaleza admirable. Algunos de los voluntarios que colaboran con nosotros ni siquiera te cuentan cuál es su situación familiar, o que no tienen casa. Son tremendamente amables, educados, sonrientes... Sinceramente, no me planteé ofrecerles un trato determinado por sus pérdidas, sencillamente trabajábamos con un mismo objetivo. En los casos en que me han hablado de sus pérdidas, lo han hecho con gran serenidad, era más una invitación al diálogo que una petición de consuelo.


En el despliegue de medios, los equipos de respuesta en emergencias han sido de vital importancia, y en este caso se ha contado con las Cruces Rojas de diferentes paises ¿como es el trabajo con tanta diversidad?

El trabajo de las unidades de emergencia es muy especializado por áreas. La primera coordinación tiene que ser a ese nivel, y eso se consigue gracias a la figura del FACT, que se encarga de que los distintos equipos, en nuestro caso de agua y saneamiento, vayan cubriendo todas las necesidades y al mismo tiempo no se solapen. Por ejemplo, se han desplegado dos unidades de agua, la española y la francesa: nosotros estamos en Léogâne y ellos en Puerto Príncipe, donde a su vez se coordinan con los compañeros de la delegación española. En cuanto a la convivencia, en nuestro caso compartíamos campamento con una unidad austriaca y otra franco-finlandesa. La diversidad cultural era mucho mayor en el campamento base de Puerto Príncipe.

La ayuda humanitaria de emergencia, activó todos los equipos internacionales de diferentes áreas. ¿Cual era vuestra labor? ¿Porqué estabais ubicados en esa localidad? ¿Se va a seguir repartiendo agua durante mucho tiempo?

Nosotros hemos ido con la unidad de agua y saneamiento, aunque centrados sólo en agua, ya que se han desplegado también unidades de saneamiento masivo. Nuestra labor es dar agua potable a la población. Para eso, buscamos una fuente de agua, que en esta ocasión ha sido un pozo, la tratamos en las plantas de potabilización y la distribuimos a distintos puntos, donde ponemos depósitos para almacenar el agua y grifos. Estos puntos están situados en campamentos de desplazados y zonas rurales. También suministramos agua a dos hospitales. Léogâne sufrió el impacto del terremoto de una manera muy fuerte, y aunque es una ciudad más pequeña las necesidades son enormes. El FACT nos encargó evaluar la zona y una vez hecho se decidió nuestra instalación allá. Fuimos la primera organización que llegaba con agua, así que la necesidad era evidente. La emergencia como tal está prevista para una duración total de 4 meses, y ya los compañeros del segundo relevo están trabajando en medidas más sostenibles de acceso a agua potable, como el arreglo de bombas de mano o la limpieza de pozos.


¿Como te sentiste con la llamada que te confirmaba tu viaje hacia Haití?

En ese momento, no tuve oportunidad de sentir nada, estaba jugando con mi sobrino de cuatro años y él no estaba dispuesto a dejar una tarea tan importante. Creo que el primer nerviosismo se quedó en un barco imaginario. Luego ya había que preparar todo y decirlo a la familia, y lo principal era la prisa.


Cuando regresé, me sorprendió la imagen que la gente con la que hablaba tenía. Se ha hablado de violencia, pillaje... Nosotros no hemos vivido nada de eso. Al contrario, la gente siempre nos ha tratado bien, nos han acogido con amabilidad, se han ofrecido a ayudarnos... Sí me ha pasado que en los campamentos de desplazados me pidan comida o tiendas de campaña, pero cuando les explicas que sólo trabajas agua sencillamente te piden la información para solicitar lo otro y te ofrecen ayuda. Yo me he traído la imagen de un pueblo fuerte y con unas ganas enormes de salir adelante.