ENTREVISTA A SARA MERCHÁN.

Nos cuenta su experiencia como psicóloga en el terremoto que asoló Chile

Sara Merchán es una de las psicólogas que acudió a la llamada de la Cruz Roja Chilena cuando ocurrió el terremoto en el país andino. Pertenece a uno de los Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) psicológica que existen en España, así mismo es una de las técnicas de Cruz Roja Juventud en Navarra. A través de esta breve entrevista, nos explica su trabajo en Chile.

¿En qué consiste la ERIE Psicosocial Internacional? ¿Por qué es una ERIE y no una ERU?

La ERIE de Intervención Psicosocial Internacional es un equipo muy nuevo. El primer curso formativo finalizó en octubre de 2009 y en él se nos formó a 23 personas para poder hacer intervención en otros países. ¿Por qué no es una ERU? Porque aún no está reconocida por Federación Internacional de la Cruz Roja, pero la experiencia a nivel nacional ha hecho ver la necesidad de este equipo y por eso se ha creado. A nivel internacional sólo hay dos equipos, uno en Dinamarca y este que tenemos aquí. La idea es poder homologarlo lo antes posible y que comiencen a considerarnos ERU, y tanto la intervención en Haití como en Chile, nos validan para que esto sea posible.

 

La catástrofe en Chile a diferencia de la de Haiti muestra los efectos en un país más rico, pero ¿Cómo fue la primera reacción de la Cruz Roja Chilena?

La situación de la Cruz Roja Chilena es bastante diferente a la que tenemos nosotros. El 80% de los voluntarios/as son mujeres mayores de 60 años y con una cultura muy asistencial. Fue complicado para ellos cambiar la dinámica de trabajo y acoplarla a una situación de emergencia. Por suerte mucha gente acudió a las instalaciones de la Sociedad Nacional como voluntarios/as de emergencia que han trabajado mucho y bien y que en este momento continúan como voluntarios/as de las diferentes filiales del país.

Los voluntarios de la Cruz Roja Chilena, así como el resto de ciudadanos,  también han necesitado ayuda psicológica, ¿Cómo se ha trabajado y con quien?

El campo de trabajo es muy grande y el cómo y con quien trabajar ha sido lo más complicado de definir. Nosotros sólo somos un equipo de 10 personas y tenemos un tiempo de aproximadamente un mes para trabajar y ¡estamos hablando de todo un país afectado!. Además, hay una gran diferencia entre la actividad de a la ERIE Psicosocial, que es donde fundamentalmente desarrollo mi actividad y la ERIE Psicosocial Internacional. Cuando intervenimos en nuestro propio país la atención es mucho más individualizada, pero ante una situación como la de Chile, en la que el número de afectados es tan elevado, la intervención tiene que ser comunitaria. En la región del Bío-Bío, que es donde yo he desarrollado mi actividad, comenzamos evaluando las necesidades de toda la zona, principalmente de la costera, ya que además del terremoto, había sufrido las consecuencias del tsunami. Además hemos trabajado con los líderes comunitarios de las diferentes localidades y albergues, con grupos de menores, hemos facilitado la creación de grupos de autoayuda, hemos formado a diferentes profesionales del ámbito de lo social, hemos captado y formado a voluntarios/as de Cruz Roja Chilena para la creación de un equipo Psicosocial que pudiera continuar trabajando una vez que nosotros no estuviéramos allí, hemos hecho grupos de apoyo para intervinientes y hemos creado tres trípticos con información, uno sobre que tipo de reacciones pueden tener los adultos y los niños/as, otro sobre prevención ante sismos y tsunamis y otro para intervinientes.

 

En el despliegue de medios, los equipos de respuesta en emergencias han sido de vital importancia, y en este caso se ha contado con las Cruces Rojas de diferentes países ¿como es el trabajo con tanta diversidad?

Es enriquecedor, muy enriquecedor. Ves diferentes formas de pensar, de trabajar, siempre desde el respeto y la pluralidad y todo esto te aporta un gran bagaje y muchísimas experiencias diferentes, tanto a nivel profesional como a nivel personal, lo que siempre te hace más fuerte y más útil.

 

La ayuda humanitaria de emergencia, activa diferentes equipos internacionales de diferentes áreas. ¿Cual era vuestra labor? ¿Por qué estabais ubicados en esa localidad?

Como comentaba, nuestro equipo estaba formado por 10 personas y es el de apoyo Psicosocial. Nos dividimos en tres subgrupos de trabajo. Dos de ellos se establecieron en la región del Maule y otro en Bío-Bío. Estas zonas eran las que más afectadas, por eso nos situamos en estas regiones. Nuestra labor era principalmente, evaluar y detectar necesidades, formar y establecer un grupo que diera continuidad al trabajo e intervenir con comunidades e intervinientes.

¿Hay alguna previsión de que la ayuda psicológica se mantenga en el tiempo o esa labor queda fuera de nuestra competencia?

Que la ayuda psicológica tenga una continuidad es uno de nuestros objetivos y de nuestros mayores retos. En este momento hay diferentes equipos que se han creado y están funcionando tanto en Santiago como en el Maule y en el Bío-Bío. En esta última zona, hay un grupo muy activo de unos 10 voluntarios/as que ha trabajado desde el primer día con nosotros y que mantiene todas las actividades que comenzamos juntos. En este momento incluso dan foros en las universidades explicando la actividades que se están llevando a cabo y la necesidad de trabajar el ámbito Psicosocial.

 

Además se cuenta con una coordinadora de los diferentes equipos, que está en Santiago pero que se desplaza, cada fin de semana, a las zonas afectadas, para dar soporte a los grupos. Esta continuidad es tan importante para nosotros que, la última semana, la dedicamos a impartir un curso de formador de formadores, para que 25 de los voluntarios/as que han trabajado y se han formado con nosotros puedan seguir formando a otros grupos de trabajo.

 

¿Como trabaja uno sus propias necesidades después de atender a las de los demás en una catástrofe natural como esta?

Uf, esta pregunta es la más difícil de responder... yo tenía claro que nada más llegar quería tomar algo con mi gente más cercana, bañarme (el agua caliente era un bien escaso) y dormir, dormir y dormir y a partir de ahí asimilar que ya estaba de vuelta, jeje! La verdad es que la vuelta me ha resultado bastante fácil, pero bueno, conoces qué síntomas puedes tener, los tienes en cuenta y pones mecanismos para paliarlos. Pero no sólo en esta situación, sino también tras intervenciones a nivel nacional. Lo importante es rodearte de tu gente, compartir tus experiencias (eso si, sin aburrir a nadie!), mantener contacto con tu equipo (porque ellos han vivido lo mismo que tú y sienten algo muy parecido), descansar, dormir, hacer deporte... en definitiva, llevar una vida saludable y realizar actividades que te hagan sentir bien.

 

Qué sensaciones te traes, qué recuerdos…

Me gustaría destacar el recibimiento que hemos tenido por parte de toda la sociedad chilena. Cuando llegamos a Santiago de Chile y bajamos del avión, tenían carpas habilitadas, ya que el aeropuerto había resultado dañado. Íbamos 27 personas de Cruz Roja y nos saltaron todas las colas para tramitarlos papeles y nos dieron nuestras maletas. Al salir de la carpa, todos juntos, con nuestros mochilones, todo el mundo se puso a aplaudir y a darnos las gracias, imagínate la sensación... y esa misma sensación he tenido en cada uno de los sitios en los que he estado. El tema de la comida, para mi ha sido un placer, la verdad es que soy un estomago agradecido y allí se ha portado realmente bien, (Sara sonríe…) En mi caso he tenido la suerte de compartir los espacios para comer y cenar con unos 80 voluntarios/as que estaban en Concepción (capital de la región del Bío-Bío) y siempre han sido ratos muy agradables. Disfruto como una niña con el arroz y con el picante, así que he disfrutado "harto" con la comida chilena. Bueno, también podría hablar de las raciones militares, pero... Eso sí, me sorprende mucho la cantidad de cosas dulces que comen! Hay galletas de todo tipo, formas y sabores y hay comidas con gusto dulce, el pastel de choclo (maíz), por ejemplo, que es un pastel hecho en un cuenco de barro a base de maíz y relleno de carne, huevo duro y aceituna (abrirlo es toda una sorpresa!) y sabe dulce! El maíz de por si ya lo es, pero es que a demás le echan azúcar por encima y lo caramelizan.

Tengo que dar las gracias a toda la gente que de un modo u otro ha estado presente en mi viaje a Chile, sobre todo a los voluntarios/as de Psicosocial, nuestros polluelos, como nosotras los llamábamos y como toda Cruz Roja los llama ahora! (es que ahora están volando solos..., porque llegamos a Concepción y se subieron al coche con nosotras, sin saber que iban a hacer, sin conocernos de nada, y ya no se separaron de nuestro lado en ningún momento, es más, trajeron a gente nueva!!! Jeje! Sin ellos todo el trabajo no hubiera sido posible... Y agradecer también a todos los demás, a aquellos que nos enseñaron que hacer en caso de temblor, a los que corrieron a ver que tal estábamos la primera vez que el suelo tembló, a los que nos explicaron que teníamos que llevar los warning (los cuatro intermitentes, estas palabras raras!) cuando viajáramos en horario de toque de queda, los que se ofrecieron a lavarme la ropa cuando me la rociaron de gasolina en el helicóptero... a todos y cada uno de los que me hicieron sonreír e hicieron que mi experiencia en Chile fuera inolvidable...

Gracias por contar conmigo para esto, ha sido un autentico placer!

 

Podeis ver el video que realizaron los voluntarios de la Cruz Roja Chilena sobre la actuación de los miembro de la ERIE Psicosocial Internacional, pinchando aqui